Beardyman montatuconcierto

MONTATUCONCIERTO

El beatbox está de moda. Así lo atestiguaron las cerca de 650 personas que acudieron a la Sala Penélope el pasado Viernes para ver en directo a Beardyman.

Un directo – el único en España en la gira del artista – que no habría sido posible sin la implicación del portal online Montatuconcierto. La novedosa plataforma dedicada a la contratación y realización de conciertos mediante el método de financiación conocido como crowdfunding o financiación colectiva, surge como solución a la difícil empresa de organizar conciertos alejados del mainstream, los cuales gozan de una dudosa viabilidad desde el punto de vista de promotores y managers de salas y clubes. Una actividad, el crowdfunding, cada vez más extendida, y que aspira a materializarse mediante iniciativas como Montatuconcierto en una alternativa sólida para la organización de este tipo de eventos.

FESTIVALEA MONTATUCONCIERTO

El evento estaba envuelto en un aura de misterio y a la vez expectación. Varios espectadores así lo confirmaban al comienzo del acto: “Yo he venido exclusivamente a ver a Beardyman, pero no se de qué va exactamente esto”, en referencia a la organización del concierto. Otros, en cambio, puntualizaban en lo contrario: “Me he enterado de este concierto por la plataforma de internet que lo organiza. Es genial, porque ver un concierto de este estilo en Madrid es bastante difícil. Estamos de suerte”.

MONTATUCONCIERTO FESTIVALEA

La velada estuvo amenizada en sus inicios por tres beatboxers del panorama nacional. Zekka Beats, campeón de España de beatbox en 2012, levantó el telón con una actuación que puso en relieve por que ostenta tal galardón. Musantro cogió el testigo con una enérgica actuación cargada de ritmo y velocidad. La gala de teloneros la concluyó el subcampeón nacional Grison, quien cuajó la mejor actuación en el warm up con una puesta en escena bastante melódica, animándose incluso a interactuar con el público en varias ocasiones.

MONTATUCONCIERTO - FESTIVALEA

Llegaba el turno de Beardyman, la indiscutible estrella del cartel. El ambiente se calentaba a medida que la iluminación de la sala se fundía en un intenso verdor con tonos rojos para dar paso al artista londinense, vigilado de cerca en todo momento por la estatua de la Venus de Milo que presidía el margen izquierdo de la sala.

BEARDYMAN MONTATUCONCIERTO

El excéntrico londinense dio un curso intensivo de cómo hacer música con el cuerpo. Tocó todos los palos: Comenzó con un set de beatbox que hizo las delicias del respetable, ya rendido a los pies del “hombre con barba”. Bombos, cajas, scratches y un repertorio de sonidos poniendo de manifiesto que, además de su peculiar estilo de componer, a nivel solo beatboxer es referencia. Tras esta demostración, anunció con una sola frase uno de los puntos álgidos de la noche: “Let’s go back to the real hip hop”, y a continuación la interpretación musical del I got you all in check de Busta Rhymes. Beardyman sampleó vocalmente algunos de los ritmos más reconocibles de la época dorada del hip hop, para más tarde cambiar completamente la dinámica del concierto con la inestimable ayuda de su Beardytron 5000 MK II.

El público asistente degustó una amplía variedad de música electrónica que osciló desde drum and bass a trance, pasando por dubstep, techno comercial y algunos pinitos en el electroswing. Se bailaba, se movía el cuello y se alzaban los brazos motivados por el espectáculo del británico que rara vez dejaba escapar la ocasión de dirigirse al público en tono jocoso para alentar el espectáculo. Cuando la sesión tocaba a su fin, BeardyMan se dedicó a interpretar clásicos del techno y de la música en general como el clásico de la pachanga española Palomitas de Maíz o Satisfaction, o invocando a una diva del soul como Nina Simone con Feeling Good.

En definitiva, un gran show con algunos detractores en relación a la Sala Penélope, como bien nos contaba un espectador procedente de Stanford (Inglaterra). “Estoy de Erasmus y he venido por que me encanta Beardyman. Ha sido una gran puesta en escena, pero el precio de entrada en taquilla me parecía muy caro. 19 euros sin bebida. ¿Por qué no hacen como las típicas ofertas de entrada más bebida que hay en España?”. Un factor que no debería pasar desapercibido para los que pretenden lucrarse de una manera rentable a costa de la oferta de estos productos.

Hay iniciativas que merecen la pena. El concierto de Beardyman sirve como precedente en la capital a una nueva forma de organizarse y hacer operativo el factor humano para montar eventos, no sólo musicales, si no de cualquier índole. En un entorno cada vez menos favorable para la divulgación cultural, estas empresas cobran un valor añadido por el que merece la pena involucrarse.

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